lunes, 6 de octubre de 2014

4° Jornada: Escuela, familias y comunidad

Propuestas de acciones y actividades para desarrollar a nivel local, municipal y/o regional
La escuela y los medios locales de comunicación 
 • En caso de contar el municipio con sus propios medios de comunicación (radio, canal de televisión, periódico, boletines, página web), destinar un espacio a la difusión de textos para fomentar la lectura. Por ejemplo, cuentos para escuchar por radio antes de ir a la cama.
 • Distribución de textos cortos producidos por los alumnos en los diarios locales Narración oral social en medios de comunicación locales.
La escuela y otros centros comunitarios y de salud...
 • Jornadas de narración por parte de alumnos de los últimos años de la Educación Secundaria y de los Institutos Superiores de Formación Docente de cuentos, leyendas, historias locales en hospitales, municipio, IOMA, ANSES, entre otros.
 • Distribución de textos cortos producidos por los alumnos en los diarios locales, centros de jubilados, organizaciones comunitarias, comedores, etcétera.
 La escuela y la comunidad toda...
 • Estudiantes de Institutos Superiores de Formación Docente y Artística podrán organizar Circuitos Literarios temáticos por las calles de la localidad. Por ejemplo: La ruta del amor (recorrida por calles de la zona que tengan historias locales de amores correspondidos, no correspondidos mezclados con textos literarios); La ruta o los caminos del miedo; Los caminos de la infancia). Uno o varios narradores dan vida a las historias a través de narraciones. Al finalizar o en el medio de la ruta se podrán distribuir textos cortos con esa temática a los asistentes y proponer que alguien lea en voz alta. 
 • Producción de murales realizados por alumnos, padres, abuelos, centros de estudiantes, a partir de la obra de un autor reconocido de la zona. Trabajo conjunto con la Dirección de Educación Artística. Mientras se desarrolla el mural acompañan la tarea conjuntos musicales de la zona, orquestas infantiles, etcétera.
 • Lectura de textos en esquinas de todos los barrios por parte de docentes y alumnos, previa campaña de difusión elaborada por los estudiantes
 • Suelta de libros en espacios públicos y/o medios de transporte. A los materiales distribuidos pueden sumarse los producidos en las distintas jornadas o ciclos antes mencionados.
 • En el marco de las celebraciones de fiestas patronales y/o aniversarios, destinar horarios para actividades de lectura en voz alta, colectivas.
 • Organización de cafés temáticos, literarios en colaboración con los comerciantes de la comunidad, las instituciones educativas y los centros culturales.
• Encuentro de titiriteros u otros espectáculos callejeros como acrobacia, danzas, tela. Puesta de obras de títeres, marionetas en la plaza, en una esquina muy transitada, en una calle peatonal (si la hubiera). 
• Organización de festivales de Literatura y televisión; literatura y cine. Selección de películas, documentales y/o series basadas en obras literarias de producción local, nacional y/ extranjera. 
• Intercambio de experiencias y producciones escritas o leídas con otras localidades (vecinas o no).

viernes, 3 de octubre de 2014

Jornada: Escuela, familias y comunidad

El día 17 de octubre en los establecimientos educativos de la provincia tenemos una cita: 4° Jornada Escuela, familias y comunidad... La propuesta será: trabajar con teatro leído.

martes, 26 de agosto de 2014

Los amigos (Final del juego, 1956)

En ese juego todo tenía que andar rápido. Cuando el Número Uno decidió que había que liquidar a Romero y que el Número Tres se encargaría del trabajo, Bel­trán recibió la información pocos minutos más tarde. Tranquilo pero sin perder un instante, salió del café de Corrientes y Libertad y se metió en un taxi. Mien­tras se bañaba en su departamento, escuchando el no­ticioso, se acordó de que había visto por última vez a Romero en San Isidro, un día de mala suerte en las carreras. En ese entonces Romero era un tal Romero, y él un tal Beltrán; buenos amigos antes de que la vida los metiera por caminos tan distintos. Sonrió casi sin ganas, pensando en la cara que pondría Romero al encontrárselo de nuevo, pero la cara de Romero no tenía ninguna importancia y en cambio había que pen­sar despacio en la cuestión del café y del auto. Era curioso que al Número Uno se le hubiera ocurrido hacer matar a Romero en el café de Cochabamba y Piedras, y a esa hora; quizá, si había que creer en ciertas infor­maciones, el Número Uno ya estaba un poco viejo. De todos modos la torpeza dé la orden le daba una ventaja: podía sacar el auto del garaje, estacionarlo con el motor en marcha por el lado de Cochabamba, y quedarse esperando a que Romero llegara como siempre a en­contrarse con los amigos a eso de las siete de la tarde. Si todo salía bien evitaría que Romero entrase en el café, y al mismo tiempo que los del café vieran o sospecharan su intervención. Era cosa de suerte y de cálculo, un simple gesto (que Romero no dejaría de ver, porque era un lince), y saber meterse en el tráfico y pegar la vuelta a toda máquina. Si los dos hacían las cosas como era debido —y Beltrán estaba tan seguro de Romero como de él mismo— todo quedaría despa­chado en un momento. Volvió a sonreír pensando en la cara del Número Uno cuando más tarde, bastante más tarde, lo llamara desde algún teléfono público para informarle de lo sucedido. Vistiéndose despacio, acabó el atado de cigarrillos y se miró un momento al espejo. Después sacó otro atado del cajón, y antes de apagar las luces comprobó que todo estaba en orden. Los gallegos del garaje le tenían el Ford como una seda. Bajó por Chacabuco, despacio, y a las siete menos diez se estacionó a unos metros de la puerta del café, después de dar dos vueltas a la manzana esperando que un camión de reparto le dejara el sitio. Desde donde estaba era imposible que los del café lo vieran. De cuando en cuando apre­taba un poco el acelerador para mantener el motor caliente; no quería fumar, pero sentía la boca seca y le daba rabia. A las siete menos cinco vio venir a Romero por la vereda de enfrente; lo reconoció en seguida por el chambergo gris y el saco cruzado. Con una ojeada a la vitrina del café, calculó lo que tardaría en cruzar la calle y llegar hasta ahí. Pero a Romero no podía pasarle nada a tanta distancia del café, era preferible dejarlo que cruzara la calle y subiera a la vereda. Exactamente en ese momento, Beltrán puso el coche en marcha y sacó el brazo por la ventanilla. Tal como había previsto, Romero lo vio y se detuvo sorpren­dido. La primera bala le dio entre los ojos, después Beltrán tiró al montón que se derrumbaba. El Ford salió en diagonal, adelantándose limpio a un tranvía, y dio la vuelta por Tacuarí. Manejando sin apuro, el Número Tres pensó que la última visión de Romero había sido la de un tal Beltrán, un amigo del hipó­dromo en otros tiempos.
Fuente: http://www.literatura.us/cortazar/amigos.html (Consultado el 25/08/2014)

domingo, 24 de agosto de 2014

Capítulo 7, Rayuela de Julio Cortazar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Capítulo 7, Rayuela de Julio Cortazar.
También el video para disfrutar de su voz: https://www.youtube.com/watch?v=0e4PRMjoqI0

2014 - Año cortazariano

2014, año cortazariano. Una buena excusa o un buen momento para releer sus cuentos, elegir por donde empezar a leer otra vez o por primera vez Rayuela, descubrir otros textos y conocer un poco más al autor que trascendió las fronteras del país y está entre los grandes escritores latinoamericanos.
“Un cuentista es un hombre que de pronto, rodeado de la inmensa algarabía del mundo, comprometido en mayor o en menor grado con la realidad histórica que lo contiene, escoge un determinado tema y hace con él un cuento. Este escoger un tema no tan es sencillo. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos —cómo decirlo— al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena”, sostenía a fines de los años 60 en La Habana, Cuba, en su conferencia Algunos aspectos del cuento. Fuentes consultadas: http://www.planlectura.educ.ar/listar.php?menu=2&mostrar=1416 (Consultado el 23/08/2014) http://www.literaberinto.com/cortazar/rayuela7.htm (Consultado el 23/08/2014)

15 de junio: Día del Libro en Argentina

Recurso seleccionado para compartir el 15 de junio con motivo de recordarse el día del libro en Argentina.